Hace unos meses, compartimos con ustedes, con bombos y platillos, nuestro playbook estratégico para construir nuestro primer agente de IA, Arrow. Fue el primer paso tangible en un viaje apasionante para integrar la inteligencia artificial en el corazón de nuestros procesos de QA. Estábamos (y seguimos estando) increíblemente orgullosos. Tanto, que salimos al mundo a mostrarlo.
Y es precisamente en una de esas demostraciones donde empieza la historia de hoy. Una de esas que no suelen aparecer en los casos de éxito, pero que definen quién eres y la solidez de tu visión mucho más que un éxito de manual.
La escena: Altas expectativas y la inevitable Ley de Murphy
Imagina el escenario: estamos en una reunión clave con un cliente potencial. La presentación fluye, el ambiente es positivo y las expectativas son altas. Es el momento de la verdad, el turno de la estrella del show. Todo estaba meticulosamente preparado para que Arrow, nuestro agente construido sobre Microsoft Copilot Studio e integrado en Teams, demostrara su magia en la creación de diseños de casos de prueba.
Y entonces, en medio de la demostración en vivo… Murphy decidió hacer acto de presencia.
Arrow, nuestro flamante agente, decidió tomarse un descanso no programado.
El resultado: un error en pantalla, un silencio de esos que se pueden cortar con un cuchillo y la clásica gota de sudor frío recorriendo la frente.
Sí, nuestro agente de IA falló. En directo, frente al cliente. ¡Houston, tenemos un problema!
El giro del guion: Que entre el suplente al rescate.
Por un instante, el aire se llenó de esa tensión que solo quienes han hecho una demo en directo conocen. Fue una situación frustrante, sin duda. Pero aquí es donde la historia se pone interesante. Afortunadamente, no habíamos ido a la guerra con una sola bala.
Como parte de nuestro roadmap de IA, ya estábamos trabajando en nuestro siguiente agente: Scope, diseñado para la crucial tarea de generar requerimientos. Sin ser su momento estelar y sin estar en el guion, tuvimos que llamar a Scope desde el banquillo para que saliera a solventar el impase.
Le pedimos que nos ayudara a definir algunos requerimientos sobre la marcha para poder continuar con la lógica de la demostración. Y lo hizo. Scope, el agente que aún no había tenido su presentación oficial, salió al rescate y nos permitió reconducir la situación con una agilidad que ni nosotros esperábamos.
Más que un error, un punto de inflexión: ¿Por qué estamos orgullosos de un fallo?
Puede sonar extraño, pero una vez pasada la sorpresa inicial, nos dimos cuenta de que lo que había ocurrido era mucho más valioso que una demo perfecta. Este incidente se convirtió en una de las validaciones más potentes de nuestro trabajo. ¿Por qué?
La innovación real es caóticamente hermosa: Una demo perfecta es marketing. Improvisar en vivo porque tu herramienta estrella falla y salir adelante con otra que tenías “bajo la manga” es innovación real.
Demuestra que la teoría y la práctica son mundos distintos. Nuestro playbook es una guía sólida, pero el verdadero conocimiento se forja en el campo de batalla, enfrentando imprevistos y presiones reales.
La transparencia genera más confianza que la perfección: En lugar de ocultar el fallo, lo abordamos de frente. Explicamos lo que probablemente había sucedido y lo enmarcamos como parte de lo que significa ser pioneros.
Ser innovador no es no cometer errores, es saber cómo reaccionar ante ellos. Esta honestidad fue mucho más poderosa que cualquier funcionalidad perfecta.
Tenemos un ecosistema, no solo una herramienta: El fallo de Arrow fue un revés, pero el éxito de Scope al rescatar la situación demostró algo mucho más importante: nuestro avance en IA no depende de un único agente.
Estamos construyendo un ecosistema de soluciones inteligentes que se complementan, y tenemos la agilidad para usarlas creativamente, incluso bajo presión.
Nuestro compromiso con la IA es real y tangible: Es fácil hablar de IA. Implementarla, enfrentarse a sus fallos en un escenario de alta presión y tener la capacidad de pivotar es lo que nos diferencia.
Este incidente es la prueba más clara de que nuestro viaje con la inteligencia artificial no es una presentación de PowerPoint; es una aventura valiente en tiempo real para acelerar y mejorar las opciones que ofrecemos como expertos en testing.
Nuestro Playbook se escribe con tinta real
Este evento se ha convertido en un nuevo capítulo, uno muy importante, de nuestro playbook. Si Arrow fue la prueba de que podíamos construirlo, este incidente nos está enseñando a hacerlo resiliente, robusto y a prueba de la impredecible realidad.
Cada paso en nuestro roadmap, incluidos los tropiezos, es un avance. Este fallo no nos desvió del camino; al contrario, lo iluminó con lecciones prácticas que ya estamos aplicando.
Hacia adelante: Más fuertes y más convencidos que nunca
Así que sí, Arrow nos dio un buen susto. Pero también nos regaló una de nuestras mejores historias que contar y una dosis extra de confianza en nuestra visión. El error fue identificado, analizado y corregido. Hoy, Arrow es más fuerte y fiable gracias a ese momento de frustración.
Queríamos compartir esta anécdota con total transparencia, no solo como un elemento interesante de nuestro roadmap, sino como una declaración de principios. Estamos orgullosos del camino recorrido, con sus baches y sus héroes inesperados, porque cada paso nos reafirma que estamos construyendo algo sólido, resiliente y verdaderamente transformador para el futuro del QA.
Este no fue un paso atrás; fue un salto hacia adelante en nuestro aprendizaje. Y estamos encantados de que nos acompañes en cada etapa del camino.
Autor: Lilia Estrada – Líder Centro de Excelencia


